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10 December 2013 @ 01:17 am
30 Vicios - #04 MEDICINA (IshiHime)  
Autor: la_kalaka
Fandom: Bleach
Claim: Ishida/Orihime
Tabla: 30 Vicios
Tema: #4 - Medicina
Título: Solo es Temporal
Resumen: Orihime y Uryuu se despiden y recuerdan, las despedidas son pasajeras.
Advertencias: Muerte de un personaje. Angst.



Y que me dejes o te deje
eso ya no me da miedo.

Porque has sido
sin dudarlo la mas bella
de entre todas las estrellas
que yo vi en el firmamento.

("El Lado Oscuro" - Jarabe de Palo)




Tomo tu mano. Aún ahora, creo que es una hermosa mano. Siempre me gustaron tus dedos largos y perfectos. Los entrelazo con los míos, percibo su calor y recuerdo algo.

Sabes, esa fue la primera vez que te vi.

¿Suena raro, verdad? No, no me refiero al primer día de clase en que nos vimos. Yo hablo de la primera vez que te vi en verdad, aquel lejano, lejano día cuando tomaste mi mano, parece que fue la semana pasada. Ah si, la semana pasada fue el Golden Week. Qué bien la pasamos, ¿verdad?

¿Uryuu?

Te veo abrir los ojos levemente y sonreírme con debilidad, sé que no has perdido ni una de mis palabras. Lo se y lo siento en verdad, necesitas descansar pero sigo siendo la misma tonta de siempre.

Sin embargo... ¿a dónde más puedo estar sino es contigo? ¿Con quién más puedo hablar? Tatsuki hace un par de años que se fue. Y nuestros otros amigos también están lejos, aunque prometieron venir a vernos.

Y aunque estuvieran cerca... ellos no son tú.

Por eso no puedes irte.

¿Qué voy a hacer?

Soy una mujer demasiado adulta que debería comprender mejor que nadie lo que va a pasar. Pero resulta que es Kenzo quien lo entiende mejor que yo y no cesa de ayudarme a hacer lo mismo, nuestro muchacho siempre fue más sabio, aun cuando era solo un niño. Y tan terriblemente amable, como tú; aunque digas que eso lo heredó de Souken dono.

Por otro lado, Nakiri chan no lo está tomando tan bien, y se parece a mí en esa forma de llorar por dentro y no decir nada, bueno, lo segundo es más tuyo que mío. Le hemos dado un carácter difícil pero eso no eclipsa lo noble y honesta que es. Los dioses bendigan a Hajime por entenderla y amarla tanto.

Utano se fue hace un rato, lo has sentido, ¿no? siempre cerca de mí, a todo momento, mi joven de ojos verdes; mi… no, nuestra segunda oportunidad, incluso en eso nunca me dejaste sola aunque a los demás les resultara un tanto difícil entender. A veces le he llamado Ulquiorra sin querer y parece un sueño, pero soy dichosa de verlo tener una nueva oportunidad y vivir una vida feliz y suya.

Ha sido maravilloso todo lo que me has dado, al menos, quédate un poquito más, si me dejaras usarlas...





Aprieto tu mano, esa mano a la que tanto me aferré queriendo no soltarte nunca. Sigue tan pequeña como la recuerdo, no tan blanca, no tan joven pero para mí sigue siendo la mano que siempre quise tomar.

Es hermosa.

Y la aprieto con todas las escasas fuerzas que quedan en mi, sintiendo como ese esfuerzo agita mi respiración. Más necesito que sepas que estoy contigo, que aun puedes apoyarte en mí, que no debes temer a lo que venga y que todo estará bien.

Por eso, no necesito a Shun'ou y Ayame... ellas, ellas no pueden ni deben parar esto.

¿Te lastimo, verdad? Puedo verlo en tus ojos.

Orihime.

Hay cosas que no se deben negar aunque se puedan. Hay cosas que deben seguir su camino, tal es el orden natural de las cosas.

¿Volver a sanar?

¿Prolongar mi vida?

Para estar contigo, es una tentación muy grande, más grande de lo que puedas imaginar, pero debo negármelo aunque lo quiera. No podemos hacerlo, porque no es correcto y para mí no es honorable cuando se que he sido yo el que ha perdido la batalla. Esa es la realidad de nuestra vida.

He perdido.





Aunque pasaran siglos, no cambiarias ni un poquito. Ese sentido del honor y el deber es lo mejor y lo peor de ti en este momento. Sé que estoy comportándome como una niña, siento que vuelvo a tener quince, con mis miedos y mi temor a ver la verdad delante de mis ojos. Y no puedo evitarlo.

Si tengo estos poderes, ¿Cual es el objeto si no puedo preservarte junto a mí?

¿Porque no partir juntos?

¿Y si voy a la Sociedad del Alma y no te encuentro?

¿Qué haré?

Nunca pude ser astronauta pero pude ir a lugares a los que ni un otro mortal fue, me comí todos los helados de todos los sabores que pude. Ser madre me permitió ser mil cosas más en lugar de solo cinco y la persona que creí perder la recupere de nuevo para amarla y hacerla feliz a tu lado. No quiero cinco vidas, sino mil para vivirlas todas a tu lado.

¿Por qué tienes que marcharte sin mí?





Nunca me gusto hacer llorar a una mujer, y mucho menos a ti.

Extiendo mi mano casi con mis últimas fuerzas, ignorando la aguja en mi brazo, el dolor en mi pecho y este sentimiento inminente. Y como siempre, acudes en mi ayuda, sosteniéndola para que pueda secar al menos una de tus muchas lágrimas.

Te amo.

Y es irónico que sea este brazo débil que ahora ayudas a sostener, aquel que interpuse entre ti y todo lo que te amenazara, con el que disparé mis flechas en nombre de mi Honor como Quincy y todo aquello que quise proteger

Te esperaré, pronuncio en un graznido que apenas transmite mi resolución. Y si tengo que buscarte, te buscaré todo lo que sea necesario.

Te lo juro.

Nunca te olvidaré.





Aun si tu voz es tan frágil, no así tus ojos azules rodeados de arrugas. Tu mirada aun ahora no ha perdido su fuerza, ni su brillo, ni su orgullo.

Es como verte de nuevo, con diecisiete años. Cuando al fin te miré de veras.

Te amo.

Cojo los pasadores de mi pelo y las deposito en la mesita de noche a un lado de tu cama. Mis manos sobre tus manos y mis labios sobre los tuyos.

Han cambiado muchas cosas en estos últimos sesenta años.

Nuestras bocas ya no son como antaño, nuestros cuerpos poco a poco se han ido marchitando. Nuestras manos han sido conquistadas por un ejército de arrugas y alrededor nuestro han ido creciendo muchas ramitas. Utano se casará pronto y será feliz; serás abuelo por quinta ocasión y Nakiri ha decidido que lleve tu nombre. Kenzo es feliz porque has podido conocer a tu primer bisnieto.

Las aventuras para nosotros hace años que tocaron a su final. Y las nuevas generaciones han ocupado nuestros sitios.

Pero hay una cosa que no ha cambiado y nunca cambiara.

Y esa es el amor que siento por ti.





La superficie de tu boca ha cambiado, lo sé como hombre observador que soy. Pero el sabor y el aroma de tu piel siguen siendo los mismos.

Ese sabor que nunca olvidare.

Me gusta tu rostro como es. Tanto como tu pelo de ese bonito gris plata que alguna vez fue del color de la miel, y ese moño que te haces cuidadosamente todas las mañanas mientras tarareas la misma tonada desde que nos casamos. Me gusta todo de ti.

Quiero llevarme todo eso, tu aroma, tu imagen en el primer día en que te conocí, la forma en que girabas como una improvisada ballerina; tus gestos, tus ideas, tus ojos, tus pasadores, tu valor.

Quiero creer que un trozo de tu alma se queda junto a mí.

Porque una parte de la mía ya se ha quedado contigo.





No sabía que podía beberse un alma.

Quizás se deba a eso que me salgan tantas lágrimas. El monitor cardiaco es ahora solo un sonido continuo y a mi alrededor hay todo y hay nada.

Se ha ido, y aun si las lagrimas no dejan de brotar, estas se quedaran conmigo.

Mis hijos me abrazan en algún momento, intentando llevarse un pedazo de pena con ellos. Su padre ya ha emprendido su camino y no me queda más que esperar.





-¿Te sientes bien, Orihime?

-Sí, gracias.

Rukia se acerca a mi cuando la ceremonia fúnebre termina. Una voluta de humo blanco en la lejanía se eleva hacia el cielo.

Hay mucha gente aquí, pero lo más importante, es que están ellos. Ichigo se acerca llevando dos tazas de té y tres nietos de brillante pelo naranja que corretean a su alrededor, metido en un gigai acorde a su supuesta edad, del que no ha dejado de quejarse todo el rato, pero Rukia luce encantadora en el suyo, hermosa como una mujer de edad.

-Toma te hará bien. -me dice ella con dulzura pasándome la taza.

-Si necesitas algo, solo dilo, Orihime. Estaremos ahí en un segundo. -me ofrece él con esa determinación que no ha cambiado en nada a pesar de los años.

Como en los viejos tiempos.

-Quiero ver que lo hagas con ese gigai -se burla Rukia

-Me lo dice quien no ha dejado de quejarse de su cadera. -gruñe de vuelta.

-¡Realismo! Nadie creería en una anciana si a esta no le doliera nada.

-Vejestorio, -la pica Ichigo.

-Me lo dice el que no ha dejado de quejarse de sus temblorosas piernas.

-¡Yo no le pedí a Akon que me diera un gigai tan realista! ¡Esa fuiste tú!

Su pelea me hace sentir cálida por dentro. Amor, amor, casi siento envidia por ellos.

-Perdona Orihime, no deberíamos, en un momento como este... -se disculpa Rukia

-Nada, nada, a Uryuu siempre le divertía verlos -evoco con una sonrisa melancólica -siempre le gustaba apoyarte.

-Nunca perdía la oportunidad de fastidiarme -espeta Ichigo con una cara de fastidio que no concuerda con el pesar que refleja en los ojos.

-Al menos pudimos despedirnos.

-Vaya que envejecimos -suspira.

Aunque el solo sea de apariencia.

-Con esa propensión a meterse en líos. -se mofa mi amiga, quitándole dramatismo -Antes de que lo olvide, toma, un mensaje de los capitanes del Gotei 13.

-Eso es muy hermoso de su parte. Envíale mis más sinceros agradecimientos.

-Un buen detalle –puntúa Ichigo

-Y hablando del Gotei 13, ¿qué tal? -pregunto dirigiéndome a mi buen amigo.

-No está mal -gruñe, pero ni a Rukia ni a mi nos engaña, ese brillo de orgullo en sus ojos lo delata.

Ser capitán es como un sueño hecho realidad para él.

-No te sientas triste, Orihime, -me dice colocando una mano en mi hombro. -Lo volverás a ver cuándo llegue tu momento, y con lo necio que es, a lo más le doy una semana para llegar con Jidanbou y ponerse en contacto conmigo.

-Aunque tendrán que vivir en el Rukongai; antes se muere por segunda vez que convertirse en shinigami. -agrega Rukia.

Y rompemos a reír ante el desconcierto de nuestras amistades.

A Uryuu le habría gustado que nos despidiéramos así de él, digo mitad excusa, mitad verdad.

Nuestra despedida no es más que temporal.

30Vicios-5
 
 
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